Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que la movilidad por inflación consolidó un piso históricamente bajo. Estiman que, para fines de 2025, los jubilados cobrarán un 27% menos de lo que percibirían con la ley anterior.
La política previsional se ha convertido en una de las principales variables de ajuste del programa económico actual. Según un análisis detallado del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el cambio en el esquema de actualización y el congelamiento de los bonos compensatorios han dejado a los beneficiarios en una situación de vulnerabilidad extrema. En diálogo con este medio, el equipo técnico del CEPA (en adelante, «los especialistas») detalló el impacto detrás de los números.
La trampa de la inflación
El núcleo del retroceso se encuentra en el DNU 274/2024, que reemplazó la fórmula de movilidad de 2021 por una actualización mensual basada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Para los especialistas del CEPA, el momento elegido para el cambio no fue casual: «La fórmula anterior fue eliminada intencionalmente antes de que se produjeran las mejoras vinculadas a la baja de la inflación».
Bajo el esquema previo, los jubilados suelen perder cuando la inflación sube, pero recuperan terreno cuando los precios comienzan a desacelerarse. Al fijar los aumentos por IPC justo en ese punto de quiebre, el Gobierno logró «consolidar el poder adquisitivo en un piso histórico del cual no se podrán recuperar».
De hecho, las proyecciones son contundentes. Para diciembre de 2025, la jubilación mínima bajo el esquema de Milei se ubicaría en 340.886∗∗,mientrasqueconlafoˊrmuladerogadahabrıˊaalcanzadolos∗∗434.279, es decir, un 27,4% por encima.
El «ancla» del bono congelado
Otro factor crítico es la licuación del bono de $70.000, que percibe el 70% de los jubilados. Este monto permanece sin cambios desde marzo de 2024, lo que ha generado una pérdida real masiva.
«Mientras que los haberes se incrementaron un 154% entre marzo de 2024 y diciembre de 2025, la mínima con bono incluido solo aumentó un 101%», explicaron desde el CEPA. Según sus cálculos, si el bono se hubiera actualizado en la misma proporción que los haberes, debería ser de 177.485 para finales de 2025. Esta diferencia representa un recorte mensual de más de $107.000 para los sectores más humildes.
Como resultado, en el último trimestre de 2025, las jubilaciones con bono se ubicarán un 16,8% por debajo del nivel que tenían al cierre del gobierno anterior.
Un futuro sin moratorias
El panorama se agrava con el fin de la moratoria previsional en marzo de 2025. Sin esta herramienta, la crisis de cobertura es inminente: se estima que 9 de cada 10 mujeres y 8 de cada 10 varones en edad de retiro no podrán jubilarse por no reunir los 30 años de aportes.
La única alternativa restante es la PUAM, que equivale a solo el 80% de una jubilación mínima, no es transferible por fallecimiento y obliga a las mujeres a esperar hasta los 65 años para solicitarla.
En definitiva, los analistas del CEPA advierten que los haberes han comenzado a dibujar una línea horizontal: «Sin perder, pero sin ganar poder adquisitivo, luego de haberse ubicado sensiblemente más abajo».