Boleto en Posadas: el trasfondo un nuevo aumento y las dudas por los subsidios

El pasaje subió un 30%, superando la inflación acumulada de períodos anteriores. Denuncian que las empresas reciben fondos millonarios sin control y advierten por un nuevo ajuste a mitad de año.

La ciudad de Posadas enfrenta un nuevo escenario de tensión tras la convalidación de un incremento en el transporte urbano que reavivó el malestar social. El ajuste, que se posiciona como el más alto de los últimos años, ha puesto bajo la lupa no solo el costo del servicio, sino también la transparencia en la asignación de recursos públicos y la veracidad de los informes técnicos presentados por las empresas. Fernando Zarza, ceoncejal de Posadas (Bloque «Por La Vida y Los Valores»), cuestionó en Radio News https://news.appradio.ar/ la legitimidad de las cifras y la metodología del Ejecutivo para autorizar las subas.

Un aumento por encima de la inflación

Zarza fue contundente al analizar la magnitud de la suba: “El aumento fue un 30%. Es altísimo para los números que maneja la empresa y la recaudación que tienen; está por encima de la inflación”. Según detalló, este porcentaje supera a los ajustes de años previos, como el 25-26% de principios de 2024 o el 28% del año pasado.

Para el entrevistado, existe una dinámica predecible entre las prestatarias y el Estado: “Es el jueguito que siempre hacen. La empresa pide un número y después el Ejecutivo municipal y provincial lo acatan”. Además, advirtió que este podría no ser el único golpe al bolsillo del año, deslizando que para los meses de junio o julio se podría solicitar una nueva “readecuación de la tarifa”.

Foto: Fernando Zarza (Concejal de Posadas)

Subsidios bajo la lupa

Uno de los puntos más críticos de la entrevista giró en torno a los fondos que las empresas perciben más allá de lo que abona el usuario en el validador. Zarza denunció una profunda falta de transparencia en el manejo de estos recursos. “Si el empresario pidió 5.000 pesos o 4.775, quiere decir que les estamos dando dos pasajes más aparte de lo que paga el usuario. Se están llevando el 200% aparte”.

Esta disparidad genera dudas sobre la necesidad real de los aumentos, especialmente cuando se comparan con otras ciudades de la región como Corrientes o Resistencia, donde el esquema de subsidios podría ser diferente.

La trampa de los números y el servicio deficiente

La discusión técnica se centró en el índice IPK (pasajeros por kilómetro). Mientras la empresa Casimiro Zbikoski declara un índice de 1.38 —lo que técnicamente sugeriría una baja rentabilidad—, la experiencia cotidiana del pasajero cuenta otra historia.

“A mí no me cierran los números porque una cosa es la teoría y otra es la práctica. En la práctica, los colectivos siempre van llenos, hacinados, muchos no tienen aire acondicionado y son deficientes en el servicio”, sentenció Zarza. Según su visión, un IPK tan bajo no se condice con las unidades repletas que se observan en las horas pico en la capital misionera.

Audiencias sin debate

Finalmente, Zarza calificó como estériles los espacios de participación ciudadana. Describió las audiencias públicas como un trámite administrativo donde no se permiten preguntas ni se ofrecen explicaciones reales: “Es una audiencia que no sirve para nada; ellos van con un speech armado, la gente tiene que escuchar y no se da un debate”, concluyó.