Mirta Chemes, secretaria general de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), denuncia el colapso del sistema educativo en Misiones. Docentes en la indigencia, falta de insumos básicos y una violencia creciente marcan una crisis que el Estado nacional y provincial ignoran.
La educación pública atraviesa uno de sus momentos más críticos, donde la falta de inversión y el deterioro social han convertido a las aulas en focos de conflicto constante. En una entrevista cruda y reveladora, Mirta Chemes, titular de UDA, expone una realidad donde el docente ya no solo enseña, sino que intenta sobrevivir a un entorno hostil y desprovisto de recursos fundamentales.
Docentes bajo la línea de indigencia
La situación económica de los trabajadores de la educación es, según Chemes, el primer eslabón de una cadena de fracasos. «Estamos en un contexto social y económico tremendo, con docentes en la línea de la indigencia que tienen que definir qué pagar para poder comer», sentenció la dirigente. Esta precariedad impacta directamente en el aula, ya que es imposible exigir equilibrio emocional a quien no llega al día 20 del mes.
«¿Cómo le voy a pedir a ese docente tolerancia o creatividad cuando le falta todo?», cuestionó Chemes, subrayando que muchos educadores deben lidiar con hasta 40 alumnos por curso en múltiples escuelas para subsistir.
La violencia: de las redes al contacto físico
Uno de los puntos más alarmantes de la entrevista fue la naturalización de la violencia en el ámbito escolar. Chemes advirtió que desde el año 2011 vienen reclamando gabinetes interdisciplinarios —psicólogos, psicopedagogos y asistentes sociales— sin obtener respuestas efectivas del Estado.
«Se cree que la escuela es la guardería. Lo primero que uno escucha es: ‘¿Qué hago con mi hijo?'», relató Chemes sobre la visión de algunos padres. Además, denunció que la violencia se ha trasladado a lo digital: «Es de hombre ser violento, burlarse, filmarse y subir a las redes. ¿Cómo vos, papá o mamá, no vas a controlar las redes de tus hijos?». El respeto hacia la figura del docente parece haberse perdido, llegando incluso a agresiones físicas por parte de los progenitores hacia los directivos o maestros.
Un Estado ausente y escuelas sin tizas
La dirigente de UDA fue tajante al señalar la responsabilidad política: «Hay un Estado ausente nacional y provincial». Según su testimonio, las autoridades minimizan los reclamos calificándolos como una «sensación» del sindicato, mientras los edificios escolares se caen a pedazos.
«No tenés nada. Te sacaron todas las herramientas. Hay escuelas que no tienen pupitres, sillas, tiza, borrador ni lavandina», detalló Chemes con indignación. Para la gremialista, las constantes capacitaciones sobre bullying o prevención del suicidio son insuficientes si no se acompañan de inversión real: «¿Por qué tenemos que esperar a que sucedan las tragedias para que la educación sea política de Estado?».
Al cierre, Chemes hizo un llamado a la sociedad y a las familias para retomar el compromiso con la escuela pública, la cual, según sus palabras, «está en juicio y en tela de juicio» por una gestión que parece querer eliminarla.