José Díaz, referente de los hipotecados, denuncia que funcionarios acceden a montos millonarios con requisitos laxos mientras las familias enfrentan una burocracia «imposible». La paradoja de un sistema donde la deuda crece más rápido que los pagos.
En una entrevista que desnuda la brecha entre la dirigencia política y el ciudadano común, José Díaz, referente nacional de los deudores hipotecarios UVA, cargó contra las irregularidades en el otorgamiento de créditos en el Banco Nación. Según Díaz, la implementación de estos préstamos se ha convertido en una «trampa mortal» potenciada por la inflación y el acceso discrecional de sectores vinculados al poder.
Privilegios y «tráfico de influencias»
La principal denuncia de Díaz radica en la facilidad con la que determinados funcionarios habrían accedido a créditos de montos siderales, contrastando con las trabas que sufre el solicitante promedio. «Es una sensación de indignación y frustración. Se revela que la casta nunca se fue«, sentenció el referente, aludiendo a la rapidez y magnitud de los montos otorgados a dirigentes políticos.
Díaz sugirió que estas maniobras podrían encuadrarse en irregularidades graves: «Lo que más me llama la atención es el tema de la información privilegiada. Se puede encuadrar incluso en una cuestión de tráfico de influencias porque acceden a estos créditos con requisitos laxos». Según explicó, el Banco Nación debería contar con instrumentos internos que eximan a estas personas de los rigurosos parámetros legales que el ente rector, el Banco Central, impone al resto de los mortales.
La odisea del ciudadano común
Para un trabajador, solicitar un crédito hipotecario en el Banco Nación es una carrera de obstáculos. Díaz detalló que se exigen constancias de AFIP, pagos de ingresos brutos, certificaciones contables y recibos de sueldo para asegurar que la cuota no supere el 25% de los haberes.
«Para que te presten 150 millones de pesos, tenés que tener un ingreso declarado y en blanco de 6 millones», ejemplificó Díaz, señalando que los montos otorgados a los funcionarios no guardan relación con sus ingresos mensuales declarados. «Evidentemente, estos funcionarios no tenían el semejante ingreso mensual para poder calificar».
UVA: «La bomba explosiva»
El sistema de actualización por inflación (UVA), combinado con el sistema francés de amortización, genera lo que Díaz denomina una «paradoja macabra». Al inicio del crédito, el 90% de la cuota se destina a intereses y solo el 10% a capital.
«Es la bomba perfecta: vos cumplís todos los meses, pero debés más. Ese sería el título», afirmó con dureza. Además, calificó la experiencia de los deudores como un «loop» o el «día de la marmota», donde se repiten los errores del pasado: «Fuimos los conejitos de indias de una pesadilla que hoy se vuelve a largar».
Una situación económica peor que en el pasado
Díaz también analizó el contexto actual, comparándolo con las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández. Según su visión, hoy el deudor está en una posición de mayor vulnerabilidad debido a la caída del poder adquisitivo y el estancamiento de las paritarias frente a una inflación que no da tregua.
«El poder adquisitivo es mucho peor hoy que antes. Las paritarias están planchadas: la inflación sube al 3% y el sueldo al 1%», explicó. A esto se suma que, con el valor de las propiedades en dólares estancado y la deuda en UVA subiendo a diario, vender la propiedad ya no es una salida viable: «Si querés vender tu casa, te alcanza con lo justo para pagar el crédito y nada más».