Crisis yerbatera: «De un paquete de $3.500, al productor solo le quedan 60 pesos»

Juan Pablo Pernigotti, productor del sector, advierte sobre la crítica situación que atraviesa la actividad tras la desregulación. Denuncia que los precios actuales no cubren los costos de producción y que existe una cadena de pagos rota en toda la provincia.

En una entrevista que pone de manifiesto la gravedad de la crisis en el sector primario de la yerba mate, el productor Juan Pablo Pernigotti trazó un panorama desolador. Según sus declaraciones, la brecha entre lo que paga el consumidor en la góndola y lo que recibe el colono ha llegado a niveles insostenibles, dejando a los productores en una situación de quebranto financiero.

Los números del quebranto: Producir a pérdida

Pernigotti detalló con precisión técnica la inviabilidad económica que enfrentan hoy. «El costo de producción de 1 kg de hoja verde ronda los 450 pesos y hoy nos están pagando 200 o 250 pesos en el mejor de los casos». A este valor, ya de por sí insuficiente, se le deben restar las cargas sociales y los costos operativos inmediatos.

«Tenemos un descuento por la corresponsabilidad gremial de 46 pesos. A eso le sumamos la cosecha, lo que hay que pagarle al tarefero, que ronda entre 50 y 60 pesos, más el flete», explicó el productor. En términos reales, Pernigotti denunció que de un paquete de yerba que el consumidor abona a un promedio de 3.500 pesos en el supermercado, al productor solo le quedan entre 50 y 60 pesos limpios.

Esta cifra representa apenas un 1,7% del precio final, lo que Pernigotti calificó como una «locura» que escapa a cualquier lógica de rentabilidad para quien arriesga su capital y trabajo en la tierra.

El impacto de la desregulación

Para el entrevistado, el núcleo del problema reside en la falta de marcos regulatorios que protejan la cadena de valor. «El problema fue que al desregular y al no poner precio de referencia, los mayoristas y comerciantes se aprovechan de la cadena y bajaron todo el precio», señaló.

Según su análisis, la competencia por precio entre las grandes marcas, ante la falta de un valor de referencia, terminó canibalizando la rentabilidad de todos los eslabones: «Terminaron bajando tanto el precio que hoy no le es rentable ni al molinero ni al secadero, menos al productor y menos al tarefero». Pernigotti sostuvo que para que la economía del sector fuera estable, el kilo de yerba molida en góndola debería valer cerca de 7.000 o 7.500 pesos.

Una crisis que golpea a toda la cadena

La situación no se limita solo a los pequeños colonos. Pernigotti advirtió sobre una crisis financiera generalizada que incluye a los secaderos y molinos. «Hay una cadena de cheques rebotados en la provincia por los secaderos que se fundieron», explicó, detallando que muchos pagaron la hoja verde a un precio y luego, al vender la yerba canchada, recibieron la mitad de lo invertido.

Incluso empresas históricamente ordenadas están sufriendo: «Empresas como Playadito, de lo más prolijo que hay, no están al 100% como en años anteriores. Están todos con un gran descubierto y pagando intereses porque no pueden salir del banco».

El factor político y el «arrepentimiento»

El productor también se refirió al clima social y político en las zonas rurales, asegurando que existe un creciente malestar con las políticas del gobierno nacional. «Hoy hay muchísimo arrepentido. Hablo con colonos y productores que eran muy pro mercado y hoy están vendiendo lo que adquirieron en otros momentos para poder mantenerse», afirmó.

Finalmente, Pernigotti criticó con dureza a los representantes de La Libertad Avanza que niegan la crisis: «Desconoce completamente lo que está atravesando el sector hoy. No sé si les dan un libreto para salir a hablar o si lo hacen de mala leche, pero hoy el productor no puede pagar ni la luz ni cargar combustible».

ENTREVISTA