Tras tres décadas de parálisis, el peronismo misionero convoca a elecciones para el 19 de abril. Sanciones a legisladores díscolos, renovación generacional con 5.000 nuevos afiliados y el objetivo de volver a ser alternativa de gobierno.
El proceso de normalización del Partido Justicialista (PJ) en la provincia de Misiones ha entrado en una fase decisiva tras años de estancamiento. En una entrevista reciente, Raúl Arévalos, referente con cargo institucional dentro del partido (congresal nacional), detalló en Radio News https://news.appradio.ar/ el camino hacia la reconstrucción de la fuerza política. El dirigente subrayó que el partido se encontraba en una situación límite, donde incluso se corrió el riesgo de «perder la personería jurídica» y que el PJ local dejara de existir por irregularidades administrativas y la falta de participación en el frente nacional.
El fin de la parálisis de 30 años
Uno de los anuncios más significativos es el llamado a elecciones internas partidarias para el próximo 19 de abril. Según explicó Arévalos, este hecho rompe con una inercia de 30 años sin este tipo de contiendas, remontándose la última interna partidaria a la época de figuras como Alterach y Humada en la década de los 80.
«Es sano tener interna porque también renueva camadas de generaciones nuevas», afirmó el dirigente, destacando que el proceso de normalización ya ha dado frutos con la incorporación de 5.000 nuevos afiliados, de los cuales la gran mayoría tiene menos de 35 años. Para Raúl, esto demuestra que existe una fuerza que quiere reconstruirse para lograr una «representación legítima dentro de la política».
Sanciones y límites políticos
La reorganización no ha estado exenta de conflictos. Se han ratificado medidas disciplinarias contra dirigentes que, según el partido, incumplieron su rol opositor. Raúl Arévalos fue tajante al justificar la sanción al diputado nacional Alberto Arrua, señalando que «votó todas las medidas libertarias», incluyendo la reforma laboral, en un contexto donde el país sufre la pérdida de empleos.
«Acá el límite es Milei», sentenció Raúl Arévalos, marcando una distancia clara respecto a las políticas neoliberales. El dirigente argumentó que estas sanciones son necesarias para dar el ejemplo y cumplir con la carta orgánica: «Muchos ejemplos a veces parecen malos, pero también corrigen un poco el rumbo».
Vocación de gobierno y nuevos sectores
El objetivo final de esta normalización es que el peronismo recupere su «vocación de gobierno» en todos los niveles, desde intendencias hasta la gobernación, lugar que no ocupa un peronista desde la gestión de Ramón Puerta. Arévalos reconoció el desgaste histórico del partido, mencionando que en la actualidad el PJ misionero no cuenta «ni siquiera con un presidente de comisión vecinal».
Para revertir esta situación, la nueva agenda propone un diálogo abierto con sectores que fueron relegados: «Hay que empezar a hablar con todos los sectores que el peronismo se olvidó en el camino, por ejemplo, el productivo, el sector comercial, empezar a hablar con el empresario». La meta es construir una alternativa sólida para el 2027, recuperando la territorialidad y funcionando como un puente entre los dirigentes históricos y las nuevas generaciones.