Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que la irregularidad crediticia con bancos y billeteras virtuales alcanzó niveles nunca vistos desde la crisis de 2001. Los jóvenes y las provincias de Cuyo son los más golpeados, mientras el Gobierno y los especialistas discrepan sobre las causas del fenómeno.
La morosidad de los hogares argentinos con el sistema financiero marcó en mayo un récord que no se veía hace más de dos décadas. Según el informe «Endeudamiento y mora en familias y empresas», elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el 7,6% de la cartera de créditos del sector privado se encuentra en situación irregular, con un deterioro que ya lleva 19 meses consecutivos de aumento.
Una escalada sin freno desde fines de 2024
El estudio, que combina datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el procesamiento propio de la Central de Deudores (CENDEU), muestra que la irregularidad del crédito comenzó a subir de manera ininterrumpida a partir de noviembre de 2024. En ese momento, el indicador general se ubicaba en 1,5%; hoy más que quintuplicó ese valor.
El fenómeno golpea con particular dureza a las familias: la morosidad bancaria del segmento saltó de 2,5% a 12,3% en el período analizado, mientras que en las empresas el salto fue de 0,7% a 3,0%. Dentro de los hogares, los instrumentos más afectados son los préstamos personales, con una mora de 14,9%, y las tarjetas de crédito, que llegaron a 12,5%.
El fenómeno de las billeteras virtuales
El deterioro es todavía más marcado en los proveedores no financieros de crédito, es decir, las billeteras virtuales y las fintech. Allí, la morosidad de las familias trepó de 7,3% en noviembre de 2024 a 29,6% en mayo de 2026, superando el récord que había dejado la pandemia de COVID-19 en 2020 (27,1%). Al sumar bancos y billeteras, la morosidad total del sistema financiero se ubica en torno al 15,5%, el nivel más alto desde la crisis de 2001, cuando había tocado un pico de 32,7%.
Del total de 20,9 millones de deudores registrados en el sistema, 5,8 millones están en mora. Más de la mitad de ese universo —3,4 millones de personas— tiene deudas irregulares exclusivamente con billeteras virtuales.
Los jóvenes, el eslabón más frágil
El informe identifica a los jóvenes como el grupo etario más afectado: casi cuatro de cada diez deudores de entre 18 y 34 años están en situación de mora (38,4%). En el tramo de hasta 24 años, la morosidad llega al 40,9% al considerar bancos y billeteras en conjunto, un fenómeno que CEPA vincula con la fuerte tendencia de ese segmento a endeudarse a través de canales digitales.
Un mapa federal desigual
A nivel geográfico, las provincias cuyanas concentran los peores indicadores. La Rioja lidera el ranking con 22,8% de morosidad total, seguida por San Luis (20,1%) y Catamarca (20,0%). En el otro extremo, La Pampa (9,1%), la Ciudad de Buenos Aires (10,1%) y Santa Fe (12,4%) muestran la situación más estable.
La disputa por el diagnóstico
Más allá de los números, el informe pone el foco en la explicación oficial del fenómeno. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, había atribuido el aumento de la morosidad al «desconocimiento financiero» de quienes tomaron los créditos, a errores de los bancos en el otorgamiento de préstamos y a una tasa de interés elevada por la «irresponsabilidad» electoral de la oposición.
En la misma línea se expresó Julieta Tarrés, vocera oficiosa del Gobierno, en el programa ArgenDATA del canal de streaming Neura. Según remarca el informe, Tarrés descartó que la pérdida de poder adquisitivo explique el incumplimiento: «No hay ningún dato que diga por qué alguien se endeudó y por qué hoy no lo puede pagar», sostuvo, y agregó que «muchos creyeron que iba a haber una devaluación y que iban a pagar el crédito con la inflación».
El actual presidente del BCRA, Werning, había anticipado además que se abre «un nuevo ciclo crediticio», que calificó de «saludable y selectivo», lo que —según advierte CEPA— implicaría que las entidades dejen de considerar sujetos de crédito a quienes refinancian sus deudas.
La contracara: la caída del salario real
Frente a esos argumentos, el informe de CEPA ofrece una lectura alternativa. Sostiene que el salario real de los trabajadores registrados acumula una caída de 8,7% desde el inicio de la actual gestión, retroceso que se profundiza hasta el 18,7% si se aplica la canasta de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo) 2017/18 en lugar de los ponderadores vigentes del IPC.
El estudio también cuestiona la hipótesis de que la mora responda a la volatilidad de tasas de un año electoral, dado que la irregularidad crediticia comenzó a subir en el último trimestre de 2024, mucho antes de las elecciones legislativas. Asimismo, señala que cuando el Gobierno desarmó las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI) y liberó fondeo por 10 billones de pesos para que los bancos volvieran a prestar, en julio de 2025, la morosidad ya era un problema instalado.
Concentración en pocas entidades
El relevamiento también expone una alta concentración del crédito irregular: seis entidades explican el 75,9% de los préstamos en mora del sistema bancario, encabezadas por el Banco Galicia (17,8%), el Banco de la Nación Argentina (16,1%), el Banco Santander (15,3%) y el Banco Provincia de Buenos Aires (12,0%). En el segmento de billeteras virtuales, Tarjeta Naranja y Naranja Digital concentran el 28,4% de la cartera irregular.
Fuente: informe «Endeudamiento y mora en familias y empresas» (julio 2026), Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en base a datos del BCRA y la CENDEU.