El productor yerbatero Hugo Osudar cruzó el discurso oficial sobre la sobreproducción y el libre mercado. Argumentó que la quita de facultades al INYM no bajó los precios en góndola y que la pérdida de rentabilidad obliga al abandono de las chacras.
En medio de una creciente incertidumbre en las economías regionales de Misiones, el sector yerbatero atraviesa un escenario crítico tras las medidas de desregulación impulsadas por el Gobierno nacional. En una entrevista en Radio News con el periodista Ariel Sayas, el productor yerbatero Hugo Osudar analizó el impacto del nuevo esquema económico, desmintió las versiones oficiales sobre una presunta sobreproducción y alertó que la quita de facultades al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) no redujo los precios al consumidor, sino que erosionó la rentabilidad del eslabón primario.
Precios en góndola y la «paradoja» de la rentabilidad
Uno de los principales ejes abordados por Osudar fue el comportamiento de los precios tras la desregulación del INYM. Según el productor, el argumento oficial de que el libre mercado beneficiaría tanto a la sociedad como a los productores resulta «falso».
«La desregulación del INYM o la quita de funciones no vino a mejorar el sector, vino a incrementar la rentabilidad de los industriales nada más», aseveró Osudar. En ese marco, ejemplificó la evolución de los valores al consumidor: «El precio de una marca líder en julio del 2023 era alrededor de 1.000 pesos y hoy está alrededor de los 6.000 a 7.000 pesos. En góndola no se verifica que la regulación o desregulación haya bajado el precio. Lo único que bajó en todo este tiempo es la rentabilidad al productor».
El productor explicó este fenómeno a través de dos conceptos económicos clave: el oligopsonio y la demanda inelástica. Por un lado, señaló que el mercado yerbatero cuenta con miles de vendedores (productores) frente a muy pocos compradores (industriales), lo que favorece la cartelización o la fijación unilateral de condiciones por parte de los grandes grupos. Por otro lado, remarcó que la yerba mate posee una demanda inelástica sostenida por pautas culturales, donde las variaciones de precio no alteran sustancialmente el consumo.
¿Existe sobreproducción en el sector?
Ante los señalamientos de sectores políticos que justifican la caída de precios al productor por una supuesta sobreproducción, Osudar contrapuso los datos oficiales del propio instituto.
Durante el año 2024 se registró una producción récord de 987 millones de kilos de hoja verde. Sin embargo, el productor detalló la equivalencia técnica del procesamiento: «Vos tenés que dividir por tres para tener la relación: 3 kilos de hoja verde equivalen a 1 kilo de yerba molida. Eso te da algo más de 300 millones de kilos, mientras que la demanda anual se ubica en torno a los 320 millones de kilos». Osudar aclaró que el mercado requiere de ese volumen para cubrir el período de estacionamiento necesario antes de su comercialización.
Asimismo, advirtió sobre la tendencia decreciente de las cosechas posteriores: en 2025 la producción escendió a 889 millones de kilos de hoja verde, lo que representa una caída de casi 110 millones de kilos. «Muchos productores dejaron de poner herbicidas o fertilizantes foliares porque no les dan los costos, y eso se traduce en menos producción», explicó.
Sin margen para la especulación financiera
Osudar desestimó además las acusaciones sobre el ingreso de actores especulativos al negocio. Explicó que la actividad yerbatera exige plazos biológicos e inversiones de largo aliento incompatibles con la especulación financiera:
«Primero tenés que comprar la tierra, pagar el plantín y el personal. Recién a los 3 años hacés la poda de formación y recién a los 5 años, si el clima acompaña, tenés producción plena. ¿Qué mercado speculador hace que una persona invierta y empiece a recuperar parte de lo invertido a los 5 años?», cuestionó.
El productor advirtió que el desincentivo económico actual impulsa el abandono de las chacras, proceso que toma entre dos y tres años en revertirse cuando se busca recuperar la capacidad productiva. Esta pérdida de oferta, sostuvo, dejaría al país sin volumen suficiente ante una eventual apertura de nuevos mercados internacionales, como el de la India.