El médico y epidemiólogo Felipe Esper Perié analiza la atención a no residentes en Misiones. Sostiene que representan menos del 0,5% de la demanda, destaca el impacto del nuevo Hospital del Sur en Paraguay y advierte sobre el alarmante desmantelamiento del sistema sanitario argentino.
En el centro de un debate político e impositivo que resurge periódicamente en la Argentina, la atención médica a ciudadanos extranjeros en las provincias fronterizas vuelve a encender la polémica. Sin embargo, las voces de los profesionales que operan directamente en el territorio ofrecen un diagnóstico drásticamente distinto al de las oficinas gubernamentales. El médico y epidemiólogo Felipe Esper Perié, con base en Misiones, afirma que la verdadera crisis del sistema no está ligada a la presencia de pacientes de países vecinos, sino al incremento de la demanda de ciudadanos locales desamparados y a un progresivo vaciamiento estatal.
Ética profesional en la primera línea
Felipe Esper Perie, médico de 38 años de edad y con 12 de trayectoria en la salud pública provincial, se desempeña diariamente en la trinchera de la atención primaria de la salud. Su especialización en epidemiología le permite cruzar la experiencia de campo en áreas críticas como Candelaria, Cerro Corá, Fachinal, Profundidad y Garupá con el análisis de los datos estadísticos.
Al ser consultado sobre cómo un profesional de la medicina debe discernir si atiende o no a una persona en base a su nacionalidad, el especialista es rotundo: «Desde un punto de vista moral y ético no lo hacés». Esper Perie argumenta que la formación universitaria rige bajo el precepto de primum non nocere («lo primero es no hacer daño»), por lo cual «vos acudís a esta necesidad sanitaria sin preguntas ni más cuestiones, sino con el hecho simple de la atención».
La desmitificación de los datos: el impacto real de la frontera
La discusión sobre el arancelamiento a extranjeros no es nueva y suele reflotarse según el signo político de los gobiernos de turno, asociándola habitualmente al gasto fiscal. Frente a la hipótesis de que la afluencia de ciudadanos extranjeros satura los servicios sanitarios locales, Esper Perie desmitifica el impacto real utilizando estadísticas oficiales de la provincia de Misiones.
Tomando como referencia el año 2017 —un período de similar tensión política durante la gestión de Mauricio Macri—, el epidemiólogo detalla que de un total de 39.000 nacimientos registrados en el hospital neonatal de la provincia, menos de 40 correspondieron a ciudadanos extranjeros (principalmente de origen paraguayo).
«Eso te hace menos del 0,5% de los nacimientos», precisa el médico, concluyendo con firmeza: «Modifica algo, no te modifica nada». Asimismo, el especialista aclara que gran parte de la población de origen extranjero asistida diariamente en los centros de salud de frontera corresponde a personas nacionalizadas que residen en el país desde hace muchos años, por lo que no forman parte de un flujo temporal de «turismo sanitario».
El rol del nuevo Hospital del Sur en Paraguay
Otro factor clave que redefine el mapa sanitario de la frontera es el crecimiento de la infraestructura médica del lado paraguayo. Esper Perie destaca la reciente inauguración —el pasado 25 de julio— del Hospital del Sur, ubicado en el departamento de Itapúa (frente a Misiones), un centro de alta complejidad que ha comenzado a absorber gran parte de la demanda que antes se volcaba hacia la Argentina.
Tras visitar las instalaciones por invitación de su director, el médico argentino constató que el establecimiento ya resuelve consultas asistenciales complejas y está potenciando especialidades críticas como la oncología a través de su Instituto del Cáncer
. Mientras el país vecino avanza en cobertura, el profesional lamenta que en la Argentina se observe el proceso inverso: «Nosotros vemos todos los días que se está retrocediendo en eso, se están achicando cuestiones de atención».

El verdadero «cuello de botella»
Para Esper Perie, la centralidad mediática dada al cobro de aranceles a extranjeros funciona como una cortina de humo que oculta la verdadera emergencia: el desmantelamiento de la infraestructura pública local en un contexto de grave deterioro social.
La crisis económica y la pérdida de empleo formal han empujado a miles de argentinos a perder sus coberturas privadas o mutuales, generando un aumento exponencial de la demanda en los hospitales públicos. «Hoy sí lo que te puedo decir es que ha crecido mucho la demanda en el sector público del compatriota», describe con preocupación el profesional, señalando que las personas recurren al Estado al quedarse sin obra social.
El diagnóstico final del epidemiólogo es una advertencia de cara al futuro ante la falta de políticas de contingencia: «Se está jugando con una cuestión que es la de desmantelar el sector público. Un gobierno se está ocupando por desbaratar un sector, pero sin fortalecer el otro. Estamos en un problema y a este cuello de botella no le veo mucha luz al final del túnel».