La conversación sobre un supuesto arreglo en la final ante España se multiplicó por cuatro en 48 horas y llegó a representar casi el 18% de todo lo que se dijo sobre el Mundial en redes. Un relevamiento de más de 490.000 menciones detectó doce teorías distintas, una de ellas con señales de impulso artificial, y reconstruyó cómo un hecho real —la causa judicial contra la AFA— terminó convertido en la base de una versión sin ninguna evidencia.
Tras la derrota de Argentina ante España por 1 a 0 en la final del Mundial 2026, una parte de la conversación en redes sociales no giró en torno al resultado deportivo, sino en torno a una sospecha: que el partido había estado arreglado. Así lo revela un informe elaborado por la consultora Reputación Digital, que analizó 490.890 menciones únicas publicadas entre el 12 y el 21 de julio en X, Facebook, Instagram, YouTube, TikTok, plataformas de streaming y medios de comunicación.
El estudio, titulado «¿Por qué perdimos?», identificó doce teorías conspirativas distintas circulando en simultáneo y reconstruyó, día por día, cómo se gestó el fenómeno.
Una conspiración que no nació con la derrota
Según el relevamiento, la sospecha de un «arreglo» no surgió el mismo día de la final, sino al día siguiente. El 19 de julio, jornada del partido, apenas el 3,7% de la conversación sobre el Mundial mencionaba palabras como «arreglo», «apriete» o «entrega». Ese porcentaje saltó al 9,9% el 20 de julio y al 17,8% el 21 de julio.
«El día de la final, la gente hablaba del partido. La conspiración es un fenómeno del día después», señala el informe.
Esa segunda ola conspirativa conforma un capítulo aparte al del reclamo por la bandera de Malvinas exhibida por el plantel argentino tras vencer a Inglaterra, que había generado un pico de indignación institucional entre el 15 y el 17 de julio, con más de 121.000 menciones en un solo día, previo a apagarse después de la final.

Doce teorías, un ranking encabezado por el arbitraje
El informe ordenó las versiones según la cantidad de menciones únicas que las mencionan. La lista la encabeza «Arbitraje y robo», con 14.539 menciones, seguida por «Amaño / se dejaron» (6.012) y «FBI y Chiqui Tapia» (2.488). Mucho más atrás aparecen teorías vinculadas a Milei y la Patagonia (798), las casas de apuestas (593) y hasta Donald Trump (277).
Un dato llama la atención de los autores del estudio: la teoría de las «amenazas a familiares» de los jugadores, que según indican fue «presentada por la prensa como una de las principales», apenas registra 41 menciones en redes, es decir, el 0,1% de la conversación relevada.
La teoría que nació en internet: «Tapia entregó la final»
El hallazgo central del informe es el nacimiento y la aceleración de una versión que fusiona dos elementos: la causa judicial real que investiga a la AFA y a su presidente, Claudio «Chiqui» Tapia, con la sospecha de que la final fue «entregada» a cambio de algún beneficio.
Esta teoría —sintetizada en la frase «entregaron la final a cambio de la impunidad de Tapia con el FBI»— pasó de 446 menciones el día del partido a 6.261 al día siguiente, un crecimiento del 1.400% (x14) en 24 horas. Ya acumula más de 11.100 menciones únicas y, según el relevamiento, sigue en ascenso.
El dato más sensible del capítulo es técnico: «Muestra señales de empuje no orgánico: su nivel de automatización está 7 puntos por encima del promedio», advierte el estudio, en referencia a un patrón de difusión compatible con cuentas automatizadas o coordinadas, y no exclusivamente con usuarios reales.
El mecanismo: un hecho real más un salto sin pruebas
El informe describe un patrón que se repite en las doce teorías relevadas: cada una parte de un hecho verificable al que luego se le agrega una interpretación imposible de comprobar.
Tres ejemplos, según el documento: la investigación real del FBI sobre las finanzas de la AFA en Estados Unidos derivó en la versión de que «había agentes en el estadio para llevárselo preso en plena final»; el pedido de sanciones del Reino Unido por la bandera de Malvinas se transformó en la idea de que «la FIFA nos hizo pagar el título por la bandera»; y la expulsión de Enzo Fernández junto a las lesiones de tres defensores dieron pie a la versión de que «la Premier y la corona les ordenaron bajar el nivel».
¿Cuánta gente cree realmente en el amaño?
Sobre una muestra de 200 mensajes clasificados manualmente, el estudio estima que solo una de cada cinco personas que hablan de la teoría del amaño son argentinos que creen genuinamente que la final estuvo arreglada en contra del equipo nacional. Un 34% corresponde, en cambio, a una «conspiración inversa»: usuarios extranjeros que sostienen que el arreglo favoreció a la Selección argentina.
«La ironía es solo el 5%: la conversación es más enojada que humorística», concluye el informe sobre el tono predominante de los mensajes.
No fue un fenómeno anónimo
Otro de los ejes del relevamiento apunta a los actores que impulsaron las versiones. Según el documento, la teoría más fuerte —la vinculada al FBI— no se originó en una cuenta anónima, sino que «la llevó a la TV un periodista de alcance masivo». A su vez, el video de la arenga de Lionel Messi en el entretiempo, que luego fue reinterpretado en redes como una supuesta «confesión», fue difundido originalmente por la propia transmisión oficial del partido.
El informe reconstruye ese recorrido en tres etapas: la señal de TV difunde una pieza sin intención conspirativa, las redes la resignifican como «prueba» y, finalmente, la televisión la retoma como noticia, ya sea para reproducirla o para desmentirla, lo que —según el estudio— realimenta el ciclo.
«El silencio ayudó: el plantel completo evitó a la prensa al salir del estadio. Ese vacío de las primeras horas lo llenaron las redes», plantea el documento.
Un sustrato judicial real
El informe subraya que las teorías no son pura invención: existe una causa judicial real contra la AFA, iniciada en 2025 por una denuncia de ARCA por el manejo de fondos, que derivó en la citación a indagatoria de Tapia por más de $19.000 millones y en una autorización judicial, con caución millonaria, para que pudiera viajar al Mundial. A comienzos de julio trascendió además que el FBI y la Justicia de Estados Unidos investigan a la entidad.
«Por eso la teoría funciona: su base es verdadera. El salto —agentes en el vestuario, la final como moneda de canje— no tiene ninguna evidencia», remarca el estudio.
Las desmentidas no alcanzaron
Pese a que la versión fue rechazada desde distintos frentes, el crecimiento de la conversación no se detuvo. El informe recopila declaraciones de jugadores como Rodrigo De Paul, quien habló de «conspiraciones infundadas» instaladas durante todo el torneo; del entrenador Lionel Scaloni, quien al regresar al país aseguró «no sé de qué me están hablando»; y de figuras mediáticas como Yanina Latorre, quien sostuvo que a Messi «no pasó nada, los arengó como siempre». Incluso el embajador de España rechazó las teorías y llegó a proponer una «Finalíssima» de despedida entre ambas selecciones.
Cómo impacta en la agenda política
El informe dedica un capítulo al cruce entre el fenómeno conspirativo y la política nacional. Señala que la exhibición de la bandera de Malvinas por parte del plantel, en contraste con la postura oficial del Gobierno, expuso una interna entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, y que la administración nacional «quedó respondiendo un tema que no eligió».
También detectó una variante local y «delirante, pero medible»: la versión de que «Milei entregó la Patagonia», con 798 menciones que asocian al mandatario con la derrota mediante un supuesto pacto territorial, sin ninguna evidencia, según el propio estudio.
«El riesgo de fondo: la conspiración deportiva entrena el músculo de la desconfianza. Quien hoy cree que le robaron un Mundial, mañana cree que le roban una elección», concluye el documento, elaborado por Reputación Digital, consultora especializada en análisis de conversación digital.
Fuente: informe «¿Por qué perdimos? Radiografía de las teorías conspirativas tras la final del Mundial», Reputación Digital, julio de 2026.