El economista Gerardo Alonso Schwarz analizó el impacto del desarrollo energético en el país y trazó un paralelismo con las oportunidades de la provincia. Además, dio detalles sobre el nuevo régimen cambiario y su rol en la formación de cuadros políticos.
El fenómeno de Vaca Muerta no solo está transformando la fisonomía de la Patagonia con récords de inversión y construcción, sino que también establece un nuevo estándar de crecimiento que otras regiones de Argentina buscan replicar. En una entrevista exclusiva, el economista Gerardo Alonso Schwarz explicó cómo Misiones puede acoplarse a esta dinámica nacional a través de sus propios activos estratégicos: la forestoindustria y la energía hidroeléctrica.
El «efecto derrame» de la energía y el litio
El desarrollo en la Patagonia Norte y las inversiones en el NOA están operando a distintas velocidades, pero con un denominador común: la alta demanda de empleo y servicios. Schwarz destacó que en Neuquén se están construyendo actualmente 130 edificios de forma simultánea, un indicador del auge que genera la extracción de hidrocarburos.
Respecto al litio, el especialista señaló que el sector tiene una capacidad de absorción de empleo casi ilimitada. «Simplemente lo que vos me ofrezcas, tengo la capacidad de absorber», citó Schwarz sobre la postura de los empresarios del sector minero. Sin embargo, el desafío para provincias como Misiones, que no poseen estos recursos minerales, es identificar sus propios canales de integración.
La «Vaca Muerta» verde de Misiones
Para Schwarz, Misiones posee un potencial equivalente al yacimiento neuquino en su sector forestal. «Nuestra Vaca Muerta pasa por la forestoindustria», sentenció el economista. La ventaja competitiva es biológica: mientras que en otras partes del mundo un árbol tarda 70 años en alcanzar su madurez, en la región lo hace en un periodo de 7 a 14 años con la misma calidad de madera.
“Esa enorme ventaja comparativa tenemos que transformarla en ventajas competitivas. Tenemos que transformarlos en productos innovadores, adaptando la producción a la demanda mundial que hoy existe”, explicó Schwarz. Además del sector forestal, mencionó el potencial de la energía hidroeléctrica (proyectos como Corpus o Garabí) y la metalmecánica aplicada al agro, que ya exporta tecnología de cosecha de té y yerba al mundo.
Dólar y bandas de flotación: ¿qué pasará con el tipo de cambio?
En materia macroeconómica, Schwarz trajo tranquilidad sobre los movimientos del mercado cambiario. Explicó que actualmente rige un sistema de «flotación sucia» con bandas de intervención que el Gobierno ha fijado entre los $700 y los $1800.
«El dólar puede fluctuar dentro de esa banda sin que el gobierno intervenga. Esas bandas se van a ir ajustando un 1% por mes», detalló. Asimismo, recordó que el tipo de cambio libre se mantiene en valores similares a los de hace tres años en términos reales, por lo que un eventual deslizamiento para acompañar la inflación no debería ser motivo de alarma.